¡Rema mar adentro! Siguiendo mi ejemplo, con la confianza en mi Palabra. Sal de temores y costumbres, de egoísmos y reconres. Muéstrate disponible para surcar los océanos que yo te muestres. Date a mí y a mis hermanos. Procura que llegue a todos ese caudal de agua viva que les ofrezco, que vivifica el corazón y la esperanza, y que les impulsa a prolongar el amor con que yo les amo.
Ten confianza en los dones de mí Espíritu sobre ti, que vivifica tu consagración en la Iglesia y en el mundo. Cuando lances las redes en mi nombre, no lo olvides, la pesca sera sobreabundante, realmente milagrosa.
Así pues no te quedes en la orilla, con la tristeza de no haber pescado nada, vuelve a surcar los mares, con la libertad de dejarte conducir siempre por el soplo de mi Espíritu.
Rema mar adentro, por el amplio oceano donde tantos hombre navenga sin rumbo fijo a la espera del encuentro con mi Palabra.
Así que amigo, deja tu barca en mis manos y...rema.
Jesús siempre nos invita a la felicidad, así que, aunque remar hacía donde él quiera, abandonados a su voluntad, parezca una locura, pido porque seamos capaces de lograrlo.
ResponderEliminarUn abrazo desde los sueños.
Dn.